En nuestro costear las hoces del cañón hemos encontrado un kokerboom solitario y visto un arbusto lleno de pájaros azul azabache que jugaban a ser sus flores. Silencio. El cañón traspira paz, inmensidad. No da miedo. Observando las hoces del cañón nos ha parecido ver cuatro gigantes. El cañón no da sensación de muerte pero tampoco de vida.
Volvemos al coche y nos dirigimos hacia las fuentes sulfuras. La pista empieza a ser impracticable, vamos a 20km/h. Hemos cambiado el paisaje amarillo por uno verde grisáceo, bañado por un rocío de luz, amarilla.
Nunca llegamos a las fuentes, por lo que no podemos dar una opinión de ellas, pero creemos que no merecían la pena.
Cañon Village: Bonito y respetuoso con el paisaje. Espectacular observar las estrellas paseando en los alrededores de las cabañas de este lodge.

http://www.namibiareservations.com/canonvillagee.html

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